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sábado, 2 de noviembre de 2013

La última carrera

Se ha despertado un poco antes de que sonara la alarma del móvil, probablemente por la claridad que entra por el gran ventanal  sin cortinas("es que las estrellas son muy bonitas y total, tu vas a madrugar de todas formas...") situado frente a la cama.
Ha amanecido no hace mucho y la bruma y los jirones de niebla tamizan la luz de esta mañana de finales de Agosto, hace apenas dos meses.
Intenta no hacer ruido mientras se viste, como siempre, sin conseguirlo, como siempre, y ella finge no oirlo, como siempre. La mira un momento, -está guapa incluso dormida la jodida-, piensa sonriendo con cariño.
Sale de la habitación de puntillas, y abandona el  hotel por la puerta trasera  que el dueño ha acordado dejar abierta.En el jardín le miran los dos  caballos que siempre están ahí, sin cambiar de posición, parecen parte del atrezzo de este precioso hotelito.
Enciende la música y comienza a trotar, hoy comienza girando hacia la derecha en la primera bifurcación.Unos 17ºC y sin sol, una maravilla acostumbrado a tener que  esperar hasta  las 10 de la noche en Madrid para poder correr a menos de 30ºC.
El paisaje de la aldea asturiana  no deja de maravillarle desde que han llegado, rodeada de montes, valles y el mar  siempre al fondo, parece un cuadro de Turner.



La carretera hace rato  que pica para arriba, y pronto se convertirá en una respetable cuesta, los cuádriceps comienzan a hacerse notar un poco, sin duda les vendrá bien el castigo.
 En un rato pasará por delante de la vaquería del perro"loco", -el muy cabrón se le plantó delante el último día, ladrando y enseñando dientes, menudo susto, esperemos que hoy esté atado, -mientras piensa esto se le olvida la cuesta y sigue adelante.
El pastor alemán no aparece y supera la primera cuesta sin problemas , de caja va bien.
Hoy decide en el ultimo momento cambiar el recorrido, y deja de ver el mar, pierde la referencia.
La carretera se vuelve todavía más minimalista , y serpentea hasta coronar otra colina. A una lado del camino la loma cubierto de helechos, al otro lado un terraplén en caída libre de unos 15 metros, no tiene ni idea a dónde se dirige y eso le encanta.Los Von Bodies  suenan en sus auriculares, el contraste de su fuerza con la quietud del paisaje es muy grande y eso  le  gusta. Si no recuerda mal, en breve entraran en escena los Dirtbombs y su  salvaje Punk-Soul,  y esa será la señal acordada( consigo mismo) para iniciar un Fartlek a 4:30 pelado, toque donde toque y mientras dure la canción, esa es la gracia, y parece que va tocar a media subida, -me parto contigo, piensa- y sonríe de nuevo.
De repente le divisa a los lejos, como salido de la nada, es el viejo ciclista. Un señor mayor  de pueblo, sin ropa sofisticada, gafas o demás mariconadas, que sube la cuesta con lentitud y determinación en una vieja "fixed". Tiene pinta de que lo hace por prescripción médica, habrá tenido un susto, quizás un poco de  alcohol y tabaco de más , piensa el corredor.Cuando se cruzan, el corredor le da los buenos días(es una corredor muy educado), y el paisano corresponde con un gesto casi imperceptible pero suficiente.
En  el cruce de miradas  hay un reconocimiento mutuo, los dos están allí en mitad de la nada, donde nadie les mira, peleando con la maldita cuesta, cada unos con sus razones; sólo ellos saben de lo agotador de su esfuerzo y de lo efímero de su victoria, pero precisamente es eso, la desproporción entre el esfuerzo y la recompensa,lo que les merece un gran  respeto, que no dudan en reconocer al otro desconocido en ese insignificante gesto que los dos saben leer en la dura mirada del otro.
Al corredor le gusta pensar en ésto y sonríe de nuevo.

Llega a la cima un poco pasado de pulsaciones, hace rápido inventario corporal, todo está en orden y sonríe de nuevo mientras suenan los Queen of The Stone Age, señal apropiada para  acelerar en la bajada. En ése momento tiene que elegir entre dos senderos, escoge sin pensar, lo peor que puede pasar es que se pierda y tenga que correr una hora más de la prevista.
Desconecta la música un rato, al corredor también le gusta escuchar el silencio, el ruido de su respiración y el ritmo de sus pisadas. Ahora bordea un prado de un verde casi imposible, las vacas le miran entre aburridas y curiosas sin dejar de pastar, le llega el olor de la hierba húmeda, las bostas  del ganado, la humedad de la tierra y quizás algo de salitre del mar lejano,y piensa en como le gusta la mezcla.
En el siguiente cruce se da cuenta  que no está perdido, y se dirige hacia el oscuro bosque que descubrió unos días atrás.

Hace algo más de frío en la umbría del sendero cubierto de árboles, por un momento vuelve a vislumbrar  el mar entre las ramas, y piensa en lo afortunado que es por estar allí en ese mismo instante.
Sigue corriendo a buen ritmo aunque las piernas comienzan a estar un poco cansadas; vuelve a poner música , un muy apropiado "Shoot de Runner"de Kasabian le hace olvidar  la fatiga y sigue adelante. Como la última vez que pasó por este recóndito trecho no puede evitar acordarse de las  películas de los  hermanos Coen, ese camino casi oculto por la hojas hubiera sido la localización perfecta para alguna de escena de Muerte ente la flores ,  o quizás de  Fargo, con algo  de nieve.
Reduce el ritmo porque sabe lo que le espera ahora, la madre de todas las cuestas, unos 500 metros viendo sólo el cielo, así, literal, y no está dispuesto a andar un solo metro.Aprieta los dientes y sigue.
Cuando tiene el corazón en la boca , la piernas duras como  rocas, y la sensación de no poder dar un paso más, llega la buena de Florence con sus "Dog´s days are over", justo el pequeño empujón que necesita para  llegar arriba, y volver a sorprenderse una vez más con la belleza salvaje que puede contemplar desde la cima de la colina.
La vuelta es más fácil, aunque todavía quedan 3 lomas , cuatro granjas y 5  perros, éstos últimos  un poco menos cabrones que el primero, aunque el corredor nunca baja la guardia.
Llega feliz, agotado y cubierto de sudor, mientras termina "Enter Sandman" de Metallica.
Han sido casi 16K a 5:09 con 400 metros de desnivel y sensaciones muy buenas, no muy rápido aunque si más que lo que tocaba para un "E day", que el viejo Jack le perdone.
La camarera del hotel, que en ese momento  prepara los desayunos, le mira cuando llega entre divertida y sorprendida, pero ya tiene preparada la jarra de agua fría para él;  mientras, el resto del hotel todavía duerme.
Mientras estira frente al salón del hotel, mira su cara enjuta y seca reflejada en el cristal, y por la intensidad de sus ojeras calcula la cantidad de agua que tiene que reponer, se relame de sólo pensarlo.
Mira con cariño su cara de pocos amigos, con su pelo rapado y su  fea cicatriz en la mejilla derecha medio camuflada por la barba de dos días( privilegio vacacional), y mientras sonríe de nuevo piensa: ¡ Dios, cómo me gusta correr!





17 comentarios:

  1. Guauuuuuuuuuuuuuuu................me quito el sombrero. Gracias. Literatura de 24 kilates. A partir de ahora, si alguien me vuelve a preguntar por qué corro, por qué me levanto un domingo a las 8 para quemar suela, no diré ni palabra. Simplemente le daré el enlace a esta entrada. Te has superado.

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  2. Genial el relato, ficción o realidad? No me respondas, creo que lo se.

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  3. Muy buena la entrada, amigo! Explica muy bien cómo nos sentimos. Porqué nos gusta lo que hacemos. Un abrazo!

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  4. Impresionante!!!
    Espero que pronto, muy pronto, tu lesión desaparezca y puedas ser el protagonista, en primera persona y en presente, de tu relato
    Un saludo

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  5. Muy buena entrada. Un buen sitio para correr, Asturias. Es duro pero tiene un paisaje precioso.

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    1. Muchas gracias y bienvenido por aquí . Cuídate ¡

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  6. Qué buen relato. Y mejores fotos. ¡Qué trails tan preciosos!
    Estupendo.
    Saludos desde México
    http://www.cronicasmaratonytriatlon.blogspot.mx/

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    1. Bienvenido , de lo más bonito que tenemos en España.

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  7. Una gran descripción, casi me veía a mi mismo corriendo, y eso que nunca corro con música y hace años que "desgraciadamente" no voy por Asturias.

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  8. Puff, paraje maravilloso.. encantador con lo que me gusta a mi el norte y encima te clavas un entreno que tira para atrás :O
    Me quedo por aquí amigo para ver como sigues :)

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    1. Bienvenido Valencia, en breve visitamos tu tierra, yo a animar y muchos a correr

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  9. Correr por correr y encima rapido, tus 5:09 para mi son muy rapidos, es una maravilla y ya ni te cuento si las sensaciones acompañan y esta uno de vacaciones por unos parajes desconocidos y que sobre la marcha descubre.Vamos...un lujazo¡¡¡.

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  10. Entreno perfecto, en ritmos, km, y caminos espectaculares, asi da gusto entrenar.... si encima el perro esta atado dia completo.

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  11. Pues me parecieron casi 30 kilómetros siguiendo el relato... :) Felicidades por el post, maestro! :)

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  12. Bonita entrada, a ver si te recuperas pronto de la lesión !! Algunas canciones las conozco y las lelvo en el mp3 y otras no...las apunto, tienen buena pinta.

    Venga compañero, ya no falta tanto para ponerte unas zapatillas y darles caña de la buena.
    Un abrazo

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  13. Muy buen relato, mientras lo leía parecía que estaba corriendo yo, me ha gustado mucho y con tu permiso me quedo un saludo.

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  14. Bienvenido eres y aprovecho para vistarte también

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